|
(el diario de guerra original del radar malvinas)
Aquí hemos previsto colocar, en 2012,
al cumplirse los 30 años del conflicto, la copia escaneada completa (250
páginas) del borrador de operaciones del radar.
Es el cuaderno en donde los
operadores, dentro de la cabina, iban registrando los hechos a medida que
sucedían.

Algunas partes de esta copia
escaneada el lector ya las estuvo viendo, sea en los facsímiles que
complementan al libro, sea en algunos de los artículos del sitio. Y ya habrá
notado que recurrimos muy a menudo al cuaderno, utilizándolo como documento
para que se pueda corroborar que lo expresado no es producto del fantasear
posguerra de los radaristas.
Este fantasear es una enfermedad que
afectó, y afecta cada vez más, a muchos participantes, e incluso no
participantes, del conflicto. Por ejemplo, ¿usted encontró a alguien que le
dijera que él creía durante abril, que no íbamos a terminar en una guerra; o que
creía durante mayo y junio, que íbamos
ganando?. No, el relato siempre es: yo ya lo sabía, yo ya les había advertido,
yo ya había tomado los recaudos.
Es una enfermedad que
lamentablemente está deformando la verdadera historia.
Aunque lo solemos llamar diario de guerra, en realidad no es tal,
y su escritura no es todo lo clara que nos gustaría, pero resulta muy útil para
corroborar los relatos. Piense el lector que fue redactado dentro de la cabina
operativa, mientras sucedían los hechos, y por sus actores.
No podían darse el lujo de tener un escribiente, dedicado
nada más que a la redacción del diario, sino que quien lo escribía era el mismo
operador, a veces cuando tenía un pequeño respiro en las operaciones, las más
de las veces al finalizar su turno, y sólo anotaba aquello que consideraba que
podía ser útil como referencia para analizar con posterioridad las operaciones,
o para dejar registrado algo, por ejemplo el movimiento de los Harrier en
pantalla, que les sirviese para sacar conclusiones.
Dentro de la cabina operativa había demasiadas cosas
para hacer, demasiados problemas a resolver, y demasiado caos; por lo que la
escritura del diario tenía la última de las prioridades. Pero a Dios gracias al
menos lo tenemos, ya que fue enviado al continente en el último vuelo de C-130
el 13 de Junio a la noche, para así salvarlo de la rendición.
El borrador de operación se encuentra actualmente en la sala histórica
del Grupo VyCEA, en Merlo, provincia de Buenos Aires; en donde también se
poseen copias escaneadas para su lectura.
|